CUANDO UN AROMA TRANSFORMA LO INVISIBLE: EL PODER DEL OLFATO EN LA ARQUITECTURA DEL BIENESTAR
- Gretah Cerón

- 18 dic 2025
- 5 Min. de lectura
El aroma como lenguaje invisible del espacio
Hay espacios que huelen a calma, otros a recuerdo y esperemos que ninguno a vacío…
El olfato es el sentido más conectado con nuestras emociones y memorias. A través de él, los espacios pueden sanar, inspirar, reconectar e incluso permitirnos viajar en el tiempo.
Un olor puede abrir memorias que creías dormidas, activar emociones o simplemente hacerte sentir en casa.
En arquitectura, pocas veces pensamos en él… pero su influencia puede transformar por completo cómo sentimos un espacio.
El olfato en la arquitectura sensorial
Como hemos analizado artículos anteriores, la arquitectura puede ser multisensorial. El olfato juega un papel esencial en el diseño de espacios saludables y en la Neuroarquitectura del bienestar.
El olfato es el sentido con mayor poder de regulación emocional, gracias a su conexión directa con el sistema límbico, que es el responsable de las emociones.
Por eso, los aromas no solo decoran, también equilibran.
Aromas como la lavanda o el jazmín reducen la frecuencia cardíaca y los niveles de cortisol en nuestro organismo, ayudando al cuerpo a relajarse.
En cambio, esencias como menta, romero o cítricos, estimulan la concentración y la memoria a corto plazo, mejorando también la productividad.

Confort olfativo y calidad del aire interior
Oxigenar un espacio de forma saludable no depende solo del olor, sino del aire que lo sostiene. La ventilación natural, la incorporación de plantas interiores o incluso colocar un difusor que mezcle aceites esenciales con la humedad justa son indispensables para conseguir lo que llamamos “confort olfativo”.
Por supuesto si indagamos más en el tema, y realmente nos preocupa que el aire que respiramos sea aparte de fresco, limpio. Colocando una correcta ventilación natural y propiciando la ventilación cruzada se puede mejorar también la calidad del aire al interior de los espacios. Si esto es imposible o se decide maximizar los beneficios también es posible apoyarse de ventilación mecánica como los extractores de aire por ejemplo o colocando filtros, pero considerando que estos requerirán mantenimiento y que tienen un impacto energético importante, no son la mejor solución.
Aromacología: cuando el aroma se vuelve ciencia
También en temas de salud es imprescindible considerar la aromacología, que es la ciencia que estudia la relación entre los aromas, emociones y comportamiento humano. Analiza cómo las fragancias afectan psicológicamente a las personas analizando la conexión cerebro-olfato.
Este concepto puede ampliarse también abordando temas de salud, buscando garantizar que esté libre de contaminantes nocivos por medio de la utilización de ciertos materiales que nos permitan lograr mantener el aire limpio.
Inclusión y orientación a través del olfato
Y esto puede ir todavía más allá, con los aromas se puede fomentar la inclusión, ayudando a que las personas con discapacidad visual puedan ubicarse mejor, reconocer en dónde está parado o por dónde seguir solo por los aromas de cada espacio. Permitiéndoles recibir información de diferente manera y experimentando espacios que realmente nos involucren a todos, creando una experiencia más enriquecedora y equitativa para todos por medio de espacios que mejoren la accesibilidad y la inclusión.
Aromas que amplían la percepción del espacio
Hay olores que hacen que los lugares se sientan más amplios, frescos o luminosos. Las esencias frescas, limpias o verdes pueden generar una sensación de expansión y bienestar haciendo que el espacio se sienta más ligero, más vivo.
No es casualidad que muchas marcas hoy en día tengan un aroma con su propio sello olfativo. Hoy, el diseño sensorial se incorpora en tiendas, hoteles, hogares e incluso hospitales como parte de su identidad. De esta manera es más fácil que nuestros cerebros asocien ciertos aromas con lugares, personas o momentos específicos.
Un aroma que, sin palabras, te dice dónde estás.
El aroma del hogar: identidad y pertenencia
Así como el pan recién horneado te guía a la cafetería de la esquina, un olor puede guiarte emocionalmente a un estado de bienestar.
Porque el olfato no solo se percibe, se siente.
Es memoria, es emoción, es atmósfera.
El olfato no solo perfuma, ancla recuerdos. Diseñar con aromas es diseñar con emociones. Y eso, también es Neuroarquitectura.
Claro que no se trata sólo de colocar aromatizantes en todos lados, también es importante erradicar las fuentes existentes que puedan provocar malos olores, estos pueden provenir de distintos materiales de construcción, muebles, alcantarillados o sustancias nocivas para nuestro organismo.
Por supuesto esto no puede ser tomado al pie de la letra, aunque hay investigaciones de donde se sacan estos datos en el común denominador de las personas, la realidad es que, la respuesta se tiene que ver de manera individualizada con cada persona, porque el aroma que a uno le puede dar mucho placer a otra persona le puede causar disgusto. Y de igual manera quizá haya olores que a ciertas personas les den tranquilidad y calma y a otras no, lo que lo vuelve totalmente subjetivo.
En espacios públicos, es más sencillo apegarse a los estudios generalizados ya que, el flujo de personas es muy variado y constante, y muchas marcas colocan aromas específicos para vender más o simplemente para que los recuerden.
Al tratarse del diseño de un hogar, la cosa puede cambiar drásticamente, ya no son miles de personas, sino una única familia, pareja o persona individual que tiene su propia identidad, vivencias y recuerdos. Es por eso, que al momento de hacer un diseño sensorial se tiene que personalizar totalmente para que pueda tener un efecto mucho más poderoso y por supuesto más benéfico para sus usuarios, adaptando las preferencias individuales de cada uno. Creando hogares que ofrezcan experiencias olfativas que creen ambientes que conecten con los gustos únicos y particulares de cada persona, lo que vuelve el espacio único y brindando una experiencia espacial sensorial personalizada.
Los espacios pueden “cobrar vida” simplemente por los olores que tienen, dependiendo de la forma en la que se habite. Tu casa nunca olerá igual que a la de tu abuela o a la de tu mejor amiga.
La mayoría de las personas identifican el olor de su casa e incluso de las casas de otras personas. Este olor a hogar estimula una sensación de pertenencia, de seguridad e identidad: “huele a mi casa”

Es como el olor a obra nueva, para mí como arquitecta, es un olor maravilloso porque me trae recuerdos de todos los momentos vividos desde el momento en que me contactó el cliente, la parte de diseño, construcción y entrega final, para mi mamá sólo es olor a cemento…
Los olores dejan huella, y además de ser un recordatorio del paso del tiempo, también nos permiten ubicarnos en cierta cultura o periodo de tiempo. Hablan tanto de la construcción como de las personas que lo habitan y la relación entre ellos.
Igual pasa con los perfumes, no va sólo de un me gusta o no, quizá un perfume en particular te recuerda a una persona importante y esto mezclado con el aroma que ya tiene cada uno de manera particular, se vuelve algo único.
Hay olores que te regresan a un lugar, y otros que te regresan a ti.
Neuroarquitectura y bienestar olfativo
El arquitecto puede diseñar un espacio con planos, elección de materiales, luz, ejecución de la obra y su manejo, pero la identidad olfativa de su diseño surge al habitarlo. Pueden construirse dos casas idénticas, pero cada una olerá distinto después de habitarse, según sus habitantes, su rutina y sus memorias, dándole a cada una su propia identidad.
Elige el aroma que quieras asociar con tu bienestar. Porque el bienestar empieza por lo que sientes, incluso antes de verlo.
Reflexión final
¿Cuál es el olor que más te conecta con tu hogar?
¿Cuál te hace sentir calma al instante?
¿No lo tienes claro aún?
Tranquilo… agenda una sesión diagnóstica personalizada conmigo y lo descubrimos juntos.
Hagamos Arquitectura con sentido.




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